El incorruptible alerce

Techos milenarios

Tejuelas hechas con alerce cubrían las casas antiguas y sus frentes, creando una arquitectura característica, la madera de estos árboles milenarios fueron valiosa moneda de intercambio durante la colonia.

Tejuela de alerce

Tejuela de alerce

Techo de la Casa del Castellano

Moneda de cambio en la época Virreinal, el alerce o lahual (Fitzroya cupressoides) fue un bien de alto precio comercial e invaluable importancia como material constructivo. El mismisimo corsario Francis Drake se roba un barco cargado de "oro de Baldivia" y tablazón de alerce en el siglo XVI. Su fama fue tal que se explotó hasta ponerlo en peligro de extinción. Hoy en día es Monumento Natural y está protegido por ley, prohibiéndose su tala. La artesanía que se puede obtener actualmente proviene de las raíces y de árboles muertos enterrados.

Originario del sur de Chile y Argentina, se encuentra distribuído en Chiloé, Osorno y Valdivia. Es un árbol de alta envergadura alcanzando los 45 metros, descrito como un "pino", ya que es efectivamente una conífera, su madera rojiza es liviana y duradera. Especie dioica, lo que significa que hay plantas de flores masculinas y otras femeninas, aunque se encuentran también hermafroditas y monoicos.

Su nombre significa "vida después de la vida" (Molina et al., 2006). Crece en bosquecillos puros, siempreverdes, llamados alerzales, en suelos con mucha agua, pobres, pantanosos y poco profundos, de estrato arbustivo bajo y estrato herbáceo de turbera, se desarrolla desde el nivel del mar hasta los 1.500 metros. En Valdivia se encuentra en la Cordillera de la Costa, en la Cordillera Pelada, a más de 600 msnm, el mejor lugar para observarlos es en el Parque Nacional Alerce Costero y, más al sur, el Parque Nacional Alerce Andino. recientemente se ha encontrado una población joven (300 años) en la Isla del Rey, relicto sobreviviente a la explotación forestal y límite norte de distribución de la especie.

Es de muy lento crecimiento y se encuentran ejemplares de más de 3.500 años de antigüedad, siendo uno de los árboles más ancianos de todo el mundo. Está registrado su uso en las maderas encontradas en el sitio de Monteverde, el más antiguo de América.

Su madera soporta el agua sin corromperse, servían de basas y vigas, con ella se construían molinos de agua y se trabajaba en láminas para hacer tejuelas para techar. Los antiguos postes de luz eran también de alerce. Su resina era usada como incienso y medicina (Rosales), con la estopa se "calafateaban" las embarcaciones para hacerlas impermeables.

Pedro Usauro Martínez de Bernabé, en su obra La Verdad en Campaña (1782), indica que "lo montuoso del terreno es fomentado por la mucha humedad, que engruesa los árboles con prontitud y cubre de bosques las rozas; se crían maderas de buena calidad, y entre ellas los celebrados alerces, que nacen en las cordilleras o altos cerros...".

Es uno de los materiales constructivos del Castillo de Niebla, junto a la piedra cancagua y la piedra laja, que dan a la zona una arquitectura típica y característica.

Tejuela

Tejuela

Tejuela de alerce

Manuel Olaguer Feliu, en su "Relación de las Obras Efectuadas en Esta Plaza, sus Castillos y Proyecto de Fortificación de Niebla, con los Gastos Causados en Ellas en los 6 Primeros Meses de Este Año", carta manuscrita fechada el 1° de julio de 1781 y que forma parte de los documentos inéditos de la Biblioteca Histórico Antropológica del museo, señala que "Se han construido, labrado y puestos en sus herrajes a 22 cureñas del calibre 24 y 6 del de a 16, transportándose al Castillo de Corral. Se ha forrado con tablas de Alerce, puesto soberado con tablas de laurel, y dispuesto armeros en la Sala de Armas de esta Plaza tomando por fuera con piedras y barro las juntas de los postes de ella que estaban todos desunidos".

Rodulfo Philippi señala que "las verdaderas minas de la Cordillera de la Costa son sus bosques, sobre todo los alerzales", de manera que la apropiación indebida de las tierras huilliche son motivadas por la codicia de la explotación de este árbol, siendo Francisco Kindermann y Juan Renous los más descarados, apropiándose de la totalidad de la Cordillera de las Costa, desde Corral hasta Maullin, a base de engaños durante el siglo XIX. Esto hasta Pérez Rosales lo confirma.

Durante el tiempo de la explotación maderera en el siglo XX de la Cordillera de la Costa en Osorno, muchos valdivianos migrarán a trabajar a la zona de Maicolpi y Caleta Cóndor, también a Manquemapu, San Pedro y Puaucho, si bien la migración chilota preferirá la zona de La Unión (Molina et al., op. cit.).

Afortunadamente estas tierras han sido protegidas por las comunidades huilliche que antes vivían de la producción de tejuela en un parque "Mapu Lahual", tierra de lahuales o alerces, más de 500 mil hectáreas que conservan los últimos bosques templados lluviosos costeros del mundo.

En la localidad de Niebla se pueden ver pequeños alerces vivos en el frontis del colegio Juan Bosch.

Fitzroya cupressoides

Fitzroya cupressoides

Alerce o lahual

Recursos adicionales

Materias: Arqueología - Arquitectura - Botánica - Historia - Institucional
Palabras clave: Materiales constructivos - Alerce - Biopatrimonio - Etnobotánica
readspeaker