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Asi vestían los antiguos

Nuevo proyecto Fodim 2016

Asi vestían los antiguos

Publicado el 15/04/2016
Lautaro y Guacolda en la ilustración de Diego de Ocaña
Lautaro y Guacolda en la ilustración de Diego de Ocaña
Subdirección de Museos de la Dibam financiará una mejora sustancial de este aspecto de la exhibición permanente, resguardando el debido respeto a nuestra cultura originaria

"Así Vestían los Antiguos. Documentación sobre vestimenta mapuche para una museografía con pertinencia cultural e inclusión comunitaria" es uno de los proyectos seleccionados por el Fondo para el Fortalecimiento del Desarrollo Institucional de Museos Regionales y Especializados (FODIM) 2016, de la Subdirección Nacional de Museos (Dibam/Mineduc), que permitirá ajustar a una visión mas pertinente los maniquíes en exhibición que representan a una pareja de antiguos habitantes del territorio.

El objetivo del trabajo es documentar el vestuario de quienes habitaron esta zona en el momento del contacto con los europeos; inquiriendo tanto en fuentes escritas como etnográficas, entrevistas colectivas y encuentros, acerca de las ropas de las comunidades originarias a través del tiempo.

Cuando se implementó la museografía del 2007, se buscó una visión deferente y respetuosa reflejada en la investigación e iconografía presentada en los paneles. Sin embargo, no ocurre lo mismo con respecto al vestuario de los maniquíes que representan a los habitantes originarios y que son la primera figura visible de la museografía en la Sala 1 de la exhibición permanente, pues aparecen sin sus ropas tradicionales.

A partir del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, es obligatoria para el Estado chileno la participación de los pueblos originarios en la construcción de su historia, en especial cuando se trata de elementos de cosmovisión y espiritualidad. Aunque la museografía es anterior a la ratificación de este convenio internacional, el Museo ha priorizado una adecuación de elementos que puedan ser equivocados o poco pertinentes, asumiendo su rol educativo y de gran afluencia de público, cercano a las 300 mil visitas durante el 2015. Al respecto el Artículo 31 es claro:

Deberán adoptarse medidas de carácter educativo en todos los sectores de la comunidad nacional, y especialmente en los que estén en contacto más directo con los pueblos interesados, con objeto de eliminar los prejuicios que pudieran tener con respecto a esos pueblos. A tal fin, deberán hacerse esfuerzos por asegurar que los libros de historia y demás material didáctico ofrezcan una descripción equitativa, exacta e instructiva de las sociedades y culturas de los pueblos interesados.

Pese a la enorme masa documental y bibliográfica (cf. Guarda, Mariño de Lobera, Góngora Marmolejo, etc.) no dejan de sorprender el desconocimiento y los persistentes errores sobre los pueblos originarios y su cultura. Como apunta Urbina la variedad regional del territorio mapuche ha sido invisibilizada a partir de denominaciones aglomerantes del "otro", ese invisible otro al que el esfuerzo metodológico busca volverlo un "legítimo otro" (Maturana) y de este modo generar, a través de una aproximación antropológica (holística, comparativa, cualitativa), los lineamientos básicos de una construcción museográfica con pertinencia cultural.

Las fuentes escritas de mayor interés son, en primer lugar, las primeras y copiosas relaciones históricas del s. XVI, y luego textos de viajeros como Fray Diego de Ocaña, cuyos notables dibujos coloreados dan una visión convincente de aspectos relativos a vestimenta.

Ya a principios del s. XVII, las incursiones holandesas arrojan no sólo diarios y relatos de alto valor etnohistórico, sino que dibujan a estos habitantes; ellos son quienes usan por primera vez la expresión "chilenos".

Apenas dos años después, información extraída de los diarios del viaje a Valdivia de la expedición Brouwer/ Herckmans, se integraría como anexos finales a la monumental Medicina Brasiliensis et Historiae Rerum Naturalium Brasiliae de Willem Piso y Georg Markgraf. Los anexos "chilenos" de Piso y Markgraf, aunque poco difundidos en nuestro país, son de un valor inestimable en la comprensión de la diversidad cultural regional. A esto debemos sumar las obras del propio Ovalle, y la muy poco posterior de Diego de Rosales, ambas de mediados del siglo XVII.

En la segunda mitad del s. XVIII, el capitán Pedro Usauro Martínez de Bernabé escribirá La Verdad en Campaña (1782), pieza única de extraordinaria importancia, ya que se centra exclusivamente en describir pormenorizadamente los asuntos y cosas del "país valdiviano". Martínez de Bernabé llegó a Valdivia con apenas 16 años y fue, entre otras destinaciones, comandante del Castillo de Niebla.

Ya en nuestra época, preguntas sobre los materiales, las técnicas de tejido, los símbolos e iconografías elaboradas en las urdimbres, la simbología de los colores, el sentido ritual de las distintas prendas, su evolución histórica, son temas que se han abordado en los trabajos sobre trariwe realizados por Susana Chacana en el Museo de la Araucanía (Revista PAT, Congreso Educación y Museos 2015), los invaluables trabajos de Margarita Alvarado, vinculados al vestuario como herramienta transmisora de los valores estéticos de la cultura mapuche (Boletín del Comité de Conservación textil, Revista Aisthesis) y en las investigaciones del antropólogo Pedro Mege, sobre una etno-estética de la iconografía mapuche. Asimismo, preocupaciones sobre pertinencia cultural en la Dibam se ejemplifican en la renovación museográfica del Museo de Cañete.

En la Región de los Ríos, un 11,3% de la población se declara mapuche (42.402 habitantes) según el Censo del 2002, convirtiéndola en la segunda región con mayor porcentaje de habitantes de las primeras naciones y la tercera con más población originaria.