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La alimentación en el castillo de Niebla

Fragmentos de botellas de vidrio cerveceras

En las cocinas de esta fortificación austral se fusionaron los ingredientes hispanos con el saber culinario local.

Durante las excavaciones arqueológicas realizadas al interior del castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monforte de Lemus, más conocido como "castillo de Niebla", se recuperaron numerosos vestigios de alimentos consumidos en esta plaza española levantada en 1645 y habitada hasta 1820. La presencia de restos óseos de vacuno, conchas de mariscos y semillas de trigo da pistas de algunas de las preparaciones que pudieron servirse en el lugar y demuestra la preferencia de sus ocupantes por los ingredientes de origen europeo.

Durante la época colonial, los recursos agropecuarios traídos desde Europa se adaptaron rápidamente a las condiciones ambientales de la cuenca de Valdivia, tierra fértil que ya había mostrado su productividad en tiempos precolombinos. En los terrenos explotados por los encomenderos proliferaron las especies vegetales y animales características de la dieta hispana tradicional: cereales (trigo, cebada y avena), legumbres (lentejas, arvejas y garbanzos) y frutales (vid, manzanas, peras, carozos, cítricos, olivos, entre otros), además de aves de corral y ganado bovino, caprino, caballar, ovino y porcino, se volvieron cada vez más accesibles en esta remota región austral. A poco andar, la población mapuche-williche asentada en el territorio también fue incorporando esos elementos a sus propias huertas y alimentación, convirtiéndolos en base de su economía y sistema de intercambio con los colonos.

Como consecuencia de esta dinámica, el abastecimiento de los puestos españoles de la cuenca de Valdivia -particularmente de los que conformaban su red fluvio-marítima de fortificaciones- dependió en buena medida de las relaciones que mantuvieran con los ocupantes originarios de la comarca. Según los documentos históricos, estos vínculos fueron haciéndose más estables en el tiempo, pese a la desconfianza que definió el trato entre ambos grupos.

Con el tiempo, dicha relación trascendió el mero intercambio de productos, trasladándose a un espacio tan íntimo y cotidiano como la cocina. En efecto, fueron las mujeres mapuche-williche quienes cocinaron para los españoles, de modo que, si bien la mayor parte de los ingredientes eran propios de la cultura ibérica, las preparaciones debieron tener un marcado carácter local.


Descarga el artículo completo "Comiendo en un castillo al sur del mundo: restos de alimentos provenientes del castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monforte de Lemos (Niebla, Región de Los Ríos)", por Claudia Silva, Josefina González y María Victoria Popovic.

Galerías

Periostracos de choro zapato (Choromytilus chorus)

Vestigios de la alimentación en el castillo

Restos de alimentos de origen vegetal y animal, junto con fragmentos de contenedores de cerámica, vidrio y loza rescatados en distintos trabajos arqueológicos entregan detalles sobre la vida cotidiana de los habitantes de este conjunto fortificado.

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