Nuevo residente en el museo

"Mito, el llamito", pariente de antiguos habitantes del territorio

Corsarios holandeses con habitantes originarios de Valdivia, 1643.

Corsarios holandeses con habitantes originarios de Valdivia, 1643.

Camélido americano, dibujado en 1643 para la publicación del Diario de los holandeses de la expedición de Brouwer (Biblioteca Nacional de Chile).

De cuello largo y delgado, un pelaje grueso que varía del marrón oscuro hasta el blanco, la llama o hueque fue uno de los animales domésticos que en mayor número se distribuyó en este territorio antes de la llegada de los europeos. Un descendiente de ellos, "Mito, el llamito", acompañará el recorrido del museo cuando la contingencia sanitaria permita su reapertura.

31/01/2021

Fuente: Museo de Sitio Castillo de Niebla

Los auquénidos, también llamados camélidos sudamericanos o lamoides, son cuatro especies endémicas. Por un lado la vicuña y el guanaco en su condición silvestre y, por otro, la alpaca y la llama caracterizadas por ser animales domésticos.

Para algunos investigadores, en el centro-sur de Chile se desarrolló una variante hoy extinta de esta familia, el llamado hueque o chilihueque, mientras que para otros no se trataría sino de la misma llama que se adaptó al clima local. Si bien suele asociársele al altiplano andino, hacia el siglo XV tuvo gran presencia entre las poblaciones originarias, llegando a haber entre 500.000 a 1.000.000 de ejemplares distribuidos desde el valle de Copiapó hasta Chiloé, según Rottman[1]

Cabe señalar, que el kimche Juan Ñanculef, autoridad perteneciente al pueblo mapuche, indica que la palabra "chillihueque" juntaría el nombre de dos especies diferentes de camélidos americanos: el chili y el weke[2].

Claudio Gay señaló que "estos animales eran tan abundantes que en la primera batalla que Valdivia tuvo con los Araucanos, a orillas del Bío-Bío, Gerónimo de Alderete consiguió robarles más de mil, lo que les fue de gran ayuda ya que las ovejas eran por entonces muy pocas"[3] Asimismo, visitando la Misión en San José de la Mariquina, en tierras de Marileu, constató la presencia de "los carneros antiguos del reino de Chile, llamados llama en el Perú, de los cuales se servían los naturales para conducir sus cargas"[4].

De rostro estrecho y orejas puntiagudas, la llama posee un labio superior hendido y 32 dientes, de los cuales sobresalen sus incisivos inferiores. Sus patas están provistas de dos dedos con almohadilla gruesa en las plantas, esto es importante pues no destruye la superficie de la tierra como las pezuñas.

La lana de este animal se teje, era utilizada por las poblaciones originarias para hacer su ropa, además de coloridas mantas, sombreros y sistemas de contabilidad. Al ser domésticos debían cuidarse para que crecieran sanos, no habiendo mayor regalo que dar de este "kuyin", animal de crianza, pues así se cerraban acuerdos y se daba poder a las ceremonias.

En el siglo XVI, Gerónimo de Vivar refiriéndose a comunidades del sur, las caracterizaba diciendo que para resolver alguna querella, el acusado bien podría pagar con carneros u ovejas de la tierra, como también eran conocidos del mismo modo que eran utilizados como prendas para sellar matrimonios, dando entre "quince a veinte" por compromiso[5].

En su Historia General del Reyno de Chile, publicada a fines del siglo XVII, Diego Rosales señalaba que la carne de este animal era de tal relevancia que se guardaba para una "cosa de grande aprecio, para regalar a algún huésped de importancia y para ocasiones de mucho empeño y obligación. Y por esta causa, para celebrar las paces o publicar la guerra es el instrumento principal la oveja de la tierra" [6].

Fue de gran apoyo también como animal de carga. En el siglo XVIII el viajero y científico francés Amadée Frezier describió cómo eran utilizadas estas especies de "camellos chicos, que los indios del Perú denominan llamas, los de Chile Chillehueque y los españoles carneros del país [...] No llevan generalmente más que 100 libras de peso y caminan con la cabeza levantada, con gravedad y majestad admirables, a paso tan uniforme que los golpes no se lo hacen cambiar"[7].

En las cercanías de Niebla, el hueque no pasó desapercibido ni para españoles ni tampoco para los holandeses en su poblamiento de 1643. En el diario de esa ocupación, se señala que vinieron "algunos caciques de Valdivia con otro llamado Canimanqui, de Cautén o Imperial, y con el cacique Nicolante, de Calle Calle, trayendo un guanaco de Queule (...) llaman a estas ovejas chiluwecke (chilihueque), esto es, ovejas del país: las matan con ocasión de gran festín, cuando se alegran en compañía de sus amigos"[8].

La introducción del ganado ovino europeo sería una de las causas importantes de la pérdida de relevancia de este animal en el territorio sur del país. También el enfrentamiento con enfermedades exóticas terminaron mermando considerablemente su población.

En este contexto, queriendo relevar aspectos de la vida cotidiana previos al periodo republicano, con todos los cuidados necesarios se ha incorporado al recorrido del museo "Mito, el llamito"; una mascota que acompañará y permitirá conversar en torno al acontecer en las inmediaciones y castillos de la bahía de Corral.

De esta forma se da la bienvenida a "Mito " en el aniversario N° 28 del museo de Niebla.

Mito, el llamito

Mito, el llamito

Nueva mascota del museo, Mito, llamo, Lama glama.


[1] ROTTMANN, J. Situación de los Camélidos en Chile. In: IV Convención Internacional sobre Camélidos Sudamericanos. Instituto de la Patagonia, Chile, 1981.

[2] ÑANCULEF, Juan. Tayiñ Mapuche Kimün. Epistemología mapuche. Universidad de Chile. Santiago. 2016. pp: 7

[3] GAY, Claudio, Usos y Costumbres de los Araucanos. Ed,Taurus, Chile, 2018.

[4] GAY, Claudio, Historia Física y Política de Chile, Volumen 1, Chile, 1852.

[5] VIVAR, Gerónimo, Crónica y Relación Copiosa y Verdadera de los Reinos de Chile. Fondo T. Medina, Chile, 1966.

[6] ROSALES, Diego, Historia General del Reino de Chile, Flandes Indiano, Ed. Andrés Bello, Chile,1989.

[8] MEDINA, José Toribio. Los Holandeses en Chile. Viaje de Enrique Brower, Imp. Universitaria, 1923.

Recursos adicionales

Materias: Antropología - Conmemoración - Historia - Pueblos originarios
Palabras clave: Castillo de Niebla
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